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1971 · Floppy de 8 pulgadas

El primer disquete: grande, flexible y usado para sistemas industriales.

Disquete 8 pulgadas

Qué cambió

Nace el almacenamiento removible moderno. En lugar de depender solo de cintas magnéticas pesadas o de unidades internas, ahora era posible cargar sistemas operativos, actualizaciones y programas completos usando un disco relativamente compacto y fácil de reemplazar.

  • Capacidad: 80 KB, suficiente para sistemas y utilidades muy básicos.
  • Uso: principalmente en mainframes y estaciones de trabajo de gran tamaño.
  • Contexto: más que para “archivos personales”, servía para arrancar y mantener equipos profesionales.

1976 · Disquete de 5.25″

Más pequeño y económico: estándar en las primeras computadoras personales.

Disquete 5.25 pulgadas

Qué cambió

Este formato acercó la informática a hogares, escuelas y pequeñas oficinas. Gracias a su menor costo y tamaño, se convirtió en el “medio favorito” para instalar sistemas operativos, juegos y software de productividad en las primeras PC.

  • Capacidad: de 360 KB a 1.2 MB, un salto importante frente a soluciones anteriores.
  • Cultura: juegos, bases de datos, programas educativos y utilidades se distribuían en colecciones de disquetes.
  • Experiencia: muchos programas venían en varios discos numerados, que había que ir cambiando durante la instalación.

1981 · Disquete de 3.5″

Más robusto, con carcasa dura y capacidad creciente. El rey de los 90.

Disquete 3.5 pulgadas

Qué cambió

Su carcasa rígida lo hacía mucho más resistente al uso diario: mochilas, cajones, escritorios llenos de discos. Fue el estándar absoluto para mover archivos entre computadoras durante más de una década, desde tareas escolares hasta proyectos de oficina.

  • Capacidad: 720 KB / 1.44 MB, suficiente para documentos, imágenes simples y pequeños programas.
  • Dato: se convirtió en el símbolo universal del botón “Guardar” en muchos programas.
  • Cultura: la famosa “sneakernet”: llevar físicamente disquetes entre computadoras para compartir información.

1994 · Zip Disk

La alternativa de alta capacidad al disquete tradicional, adoptada por diseñadores, oficinas y estudios creativos.

Zip Disk Iomega

Qué cambió

El Zip Disk ofreció un almacenamiento masivo para su época: rápido, confiable y portátil. Permitió guardar proyectos que eran demasiado pesados para los disquetes comunes, como bases de datos, diseño gráfico, fotografías en alta resolución y respaldos completos de sistemas.

  • Capacidad: 100, 250 y 750 MB — en una época donde el disquete solo guardaba 1.44 MB.
  • Dato curioso: el fenómeno conocido como “Click of Death” hacía que algunas unidades fallaran con un clic repetitivo, lo que podía volver ilegible todo el disco.

2000 · Memoria USB

Rápida, pequeña y duradera. Reemplaza disquetes y CDs.

USB Flash Drive 2000

Qué cambió

La memoria USB simplificó el intercambio de datos: ya no hacía falta grabar discos ni depender de disqueteras. Se volvió el llavero digital por excelencia para llevar documentos, música, instaladores de sistemas operativos y hasta herramientas de diagnóstico.

  • Capacidad: desde 8 MB en sus primeras versiones hasta varios TB en modelos actuales.
  • Uso cotidiano: imprescindible en escuelas, oficinas, cibercafés y servicios técnicos para “respaldar todo en una USB”.

2006 · Almacenamiento en la Nube

Los datos ya no viven en un dispositivo, sino en internet.

Cloud Storage 2006

Qué cambió

El archivo deja de estar atado a una sola computadora o USB. Con el almacenamiento en la nube, documentos, fotos y proyectos se guardan en servidores remotos y pueden recuperarse desde cualquier lugar con conexión.

  • Servicios: Google Drive, Dropbox, OneDrive y otros inauguran la idea de “tener tus cosas en línea”.
  • Ventaja: compartir un archivo se reduce a enviar un enlace, en lugar de copiarlo a un medio físico.

2015+ · Era Cloud-First

El almacenamiento deja de estar en dispositivos físicos y migra a gigantescos centros de datos distribuidos.

Representación moderna de servicios en la nube

Qué cambió

Archivos, fotos y proyectos ya no viven en una computadora: residen en servidores repartidos por todo el planeta, accesibles desde cualquier dispositivo con internet. La nube se convierte en la base de trabajo, educación, entretenimiento y comunicaciones diarias.

Además, los servicios en la nube incorporan inteligencia artificial para organizar fotos, sugerir documentos, detectar amenazas de seguridad y automatizar respaldos. El almacenamiento deja de ser solo “espacio” y se vuelve un servicio inteligente.

  • Transformación: sincronización automática, colaboración en tiempo real y respaldo continuo por defecto.
  • Infraestructura: centros de datos masivos operados por empresas como Google, Amazon y Microsoft.
  • Impacto social: el trabajo remoto, las videollamadas y los servicios de streaming crecen de forma explosiva.